Fluendo Karting Team Building — Fluendo

Fluendo

Fluendo Karting Team Building

Team Building · Castellolí · 2019

Team building de karting para el equipo de Fluendo, empresa catalana de tecnología multimedia. Jornada de pista en el circuito de Castellolí con organización integral por Bacus.

El reto

El formato estándar no servía para un equipo que vive de la métrica.

El catálogo habitual de team building corporativo se les quedaba corto. Escape rooms, gymkhanas, cocina en grupo: actividades cerradas, con un guion que el equipo de Fluendo descifra en quince minutos. Ingenieros acostumbrados a depurar pipelines de vídeo no se enganchan a un acertijo de cartón. La dirección lo había probado en años anteriores y la conclusión era siempre la misma: el equipo participaba por compromiso, no por interés.

El segundo reto era de mezcla. Había que diseñar una jornada donde un senior de ingeniería de Brno y una comercial de Barcelona compitieran en igualdad de condiciones, sin que el idioma, la jerarquía o la antigüedad determinasen el resultado. Que el ganador fuese una sorpresa para todos, incluido él mismo.

El tercer reto era de tiempo. Fluendo no podía permitirse dos días fuera. La jornada tenía que caber en una tarde larga, con desplazamiento incluido, y devolver al equipo a casa antes del último cercanías. Todo lo que sobrara de ese reloj se restaba de la productividad del lunes.

La respuesta de Bacus

Un campeonato real, no una atracción de feria.

Bacus propone llevar a Fluendo a un circuito profesional de karting de la órbita de Barcelona y montar una jornada construida como una carrera de verdad. No una vuelta turística con cinco minutos de pista. Un campeonato con su propio reglamento, briefing de pilotaje, sesión de clasificación, mangas eliminatorias y final.

El formato elegido fue por equipos mixtos balanceados antes del evento. La dirección entregó la lista de asistentes y Bacus repartió los equipos cruzando departamentos, sedes y experiencia previa al volante. Cada equipo arrancaba con dos pilotos comerciales y dos técnicos, o combinaciones equivalentes. No había bandos naturales. Había que conocerse en el box para decidir el orden de salida.

La producción se montó alrededor de la idea de carrera profesional, no de excursión. Briefing de seguridad a cargo del personal del circuito. Mono, casco y guantes para todos. Cronometraje electrónico con transpondedor por kart. Pantallas de tiempos en vivo en el paddock. Bandera a cuadros y podio al final, con copas, cava y foto oficial.

El equipo Bacus se ocupó de toda la coordinación previa: alquiler del circuito en exclusiva, gestión del cronometraje, briefing técnico con los responsables de pista, logística de transporte desde la sede de Fluendo en Barcelona y comida ligera previa para no salir a competir con el estómago lleno. La dirección de Fluendo solo tuvo que comunicar la fecha a su equipo.

La experiencia

Cuarenta minutos de pista borran cuarenta jerarquías de oficina.

El asistente llegaba en bus desde la sede. Recibía mono, casco y guantes, escuchaba el briefing de seguridad y bajaba a pista para reconocer el trazado a pie. La primera clasificación se corría sin presión, en orden aleatorio. Ahí cada uno descubría que el casco anula el cargo. En el paddock no se sabe si el del kart 7 es CTO o becario, solo se sabe que ha rodado en 52.4.

La segunda y tercera mangas eran ya competición. El cronómetro mete a la gente en una conversación distinta: se pregunta línea de frenada, se comparte la presión del neumático, se discute el reglaje. Compañeros que en oficina solo se cruzan en el chat de incidencias se ponen de acuerdo en cómo recortar dos décimas en la chicane.

Entre manga y manga había agua, fruta y sombra. Sin barra libre, sin DJ. La energía la ponía el propio formato. Al terminar la final llegó el podio, las fotos y un picoteo ligero antes del regreso. Nadie se quedó con la sensación de haber asistido a un acto. Se quedaron con la sensación de haber competido.

El resultado

El lunes siguiente el equipo seguía hablando de la carrera.

La medida del impacto en este formato no es la encuesta de satisfacción del día siguiente. Es lo que sigue circulando en el canal interno una semana después. En Fluendo, la tabla de tiempos siguió comentándose. Los equipos pidieron repetir el formato. La dirección obtuvo lo que buscaba: una jornada que el equipo recordaba por la actividad, no por la logística.

Bacus cerró el caso con un dossier de imágenes, la clasificación final certificada por el circuito y el material para uso interno de Fluendo. La relación se mantuvo abierta para futuros formatos corporativos del mismo orden de exigencia.

Cliente
Fluendo
Asistentes
20
Sede
Castellolí

Preguntas frecuentes · Fluendo Karting Team Building

Lo que preguntan tras leer este caso.

  • El presupuesto varía según número de pilotos, formato y circuito. Un karting team building profesional para entre 30 y 60 personas en circuito de Barcelona, con alquiler en exclusiva, cronometraje electrónico, briefing técnico, equipación y podio final, se mueve en la horquilla habitual de eventos corporativos premium del segmento motor. Bacus trabaja sobre presupuesto cerrado tras una primera conversación de descubrimiento donde se fijan número de asistentes, duración, formato de competición y servicios complementarios como transporte desde la sede o catering. La diferencia de precio entre un karting recreativo y un karting con formato campeonato es notable y está justificada por la producción detrás de la pista.

  • La diferencia está en el diseño previo y en el cronometraje. Una jornada de karting suelta, sin formato, dura quince minutos en la cabeza del asistente. Una jornada construida como campeonato, con equipos mixtos cruzados por departamento, clasificación, mangas eliminatorias y datos comparables vuelta a vuelta, genera conversación real entre perfiles que en oficina no se cruzan. El factor decisivo es la mezcla. Los equipos no se autoseleccionan por afinidad, se balancean previamente para forzar conocimiento entre áreas. El cronómetro hace el resto: pone a todos en la misma escala y vuelve irrelevante el cargo durante la tarde.

  • Especialmente adecuado. Los equipos técnicos responden bien a formatos donde la métrica es transparente y el resultado es comprobable. El karting con cronometraje electrónico aporta exactamente eso: una tabla de tiempos auditable, vueltas comparables, diferencial de sectores. La conversación posterior se desplaza del marcador al mecanismo, que es el terreno natural de un ingeniero. Un escape room cae en quince minutos en un equipo de ingeniería de software. Una carrera con datos en pantalla mantiene la atención durante toda la tarde y genera anécdotas internas que sobreviven semanas en el canal de la compañía.

  • Con una agencia que tenga relación previa con los circuitos de la órbita de Barcelona, el plazo cómodo es de cuatro a seis semanas desde la primera reunión hasta el día del evento. Ese margen permite confirmar circuito en exclusiva, cerrar formato de competición, balancear equipos a partir de la lista definitiva de asistentes, coordinar transporte y producir los materiales del podio. Plazos más cortos son posibles para grupos pequeños o si el cliente acepta un circuito alternativo, pero por debajo de tres semanas se compromete la exclusividad de pista, que es lo que diferencia una jornada corporativa profesional de una visita al karting de fin de semana.

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