Un lanzamiento de producto para trescientas personas en el segmento premium del automóvil no puede tratarse como una presentación comercial estándar. Los asistentes son compradores habituales, contactos de red y profesionales del sector que llevan años comprando en Motor Munich. La convocatoria debe justificarse por sí sola.
El evento tiene que producir el contexto que hace que descubrir el nuevo MINI tenga el peso que merece: no como un anuncio de producto en sala de exposiciones, sino como un acto con entidad propia que el asistente recuerde por encima del modelo que acaba de ver.








